Publicado en 01 de septiembre de 2016

La participación activa de la ciudadanía y de organizaciones sociales va en aumento cuando se trata de proteger el entorno. Los chilenos y chilenas valoran cada vez más su territorio, los lugares que habitan: barrios y pueblos, las tradiciones y los objetos que representan nuestra cultura e historia. La declaración de Zonas Típicas, por ejemplo, en los últimos años ha visto duplicada la solicitud desde las organizaciones vecinales o comunales, que se unen para conservar y rescatar su entorno.

La ciudadanía ha tomado conciencia de que el patrimonio forma parte de nuestra identidad, que es un recurso no renovable, un activo de la memoria y, por lo tanto, su cuidado es importante para el buen vivir.

Son muchas las agrupaciones que actualmente trabajan en nuestro país por preservar la riqueza patrimonial del lugar en que habitan. Organizaciones que trabajan silenciosamente para proteger su entorno. Pero esta labor no se ha visto ajena a las polémicas, pues conservar o recuperar a veces ha estado reñido con el desarrollo, piensan algunos.

Sin embargo, la experiencia nacional e internacional en la materia apunta en el sentido contrario; el desarrollo de las grandes y pequeñas urbes cuando se hace respetando la identidad del lugar, los espacios simbólicos y la idiosincrasia de sus habitantes es más sólida, refleja los valores de la sociedad y se proyecta en el tiempo de una manera mucho más consolidada.

En nuestro país, la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales ha puesto de relieve este tema, liderando diversas iniciativas junto a más de 150 organizaciones locales, en distintos lugares del país, asumiendo de esta manera los desafíos del patrimonio en el siglo XXI.

Hay consenso en todos los sectores: la participación ciudadana es imprescindible para salvar el patrimonio y, coherente con esto, se realizan los esfuerzos para encontrar los espacios de diálogo necesarios para hacerse escuchar.

En este sentido, desde 2010 que la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales produce un congreso anual, donde organizaciones de todos los rincones de Chile asisten y presentan sus trabajos en pos de resguardar el patrimonio de sus entornos.

La mirada oficial

Villa Olímpica
Villa Olímpica
En nuestro país, el Consejo de Monumentos Nacionales es la institución encargada de velar y defender el patrimonio cultural del entorno, cuando se trata de bienes inmuebles.

Para ello, la legislación vigente ha definido un rango que destaca y protege "agrupaciones de bienes inmuebles urbanos o rurales, que constituyen una unidad de asentamiento representativo de la evolución de una comunidad humana y que destacan por su unidad estilística, materialidad o técnicas constructivas", es lo que llamamos Zonas Típicas y en general, corresponden al entorno de un Monumento Histórico.

Existen distintas tipologías de Zonas Típicas: pueblo tradicional, centro histórico, entorno de Monumento Histórico, área y conjunto.

Estos bienes son declarados por decreto supremo del Ministerio de Educación, generalmente en respuesta a una solicitud de personas, comunidades u organizaciones, previo acuerdo del Consejo de Monumentos Nacionales.

Actualmente, Chile cuenta con:

  • 1.295 Monumentos Históricos
  • 1.400 Monumentos Públicos
  • 135 Zonas Típicas
  • 45 Santuarios de la Naturaleza

Y ese número va en aumento, pues hoy se tramitan más de 50 solicitudes de todo el país, provenientes de organizaciones ciudadanas que piden que su entorno sea reconocido como Zona Típica.

La experiencia en Cartagena

Esther Fuentes, presidenta de la Sociedad de Amantes de Cartagena, es ferviente defensora a la cogestión y la avalan los años de trabajo en defensa del patrimonio de su amada Cartagena. Cuenta que esta sociedad se fundó cerca 1991, por iniciativa de muchas personas vinculadas a las artes y a las letras, quienes, como reza el nombre de la organización, aman Cartagena.

"La sociedad se fundó con el propósito de mejorar la situación de la ciudad, que esa época estaba muy deteriorada. Por muchos años no se invirtió y había una imagen muy estigmatizada de la comuna.

Esta organización fundada por el escritor Poli Délano y el periodista José Miguel Zambrano, trabajó incasablemente con el objetivo de fomentar el arte, la cultura y defender el patrimonio de nuestra querida ciudad", comenta.

Estación ferrocarriles de Cartagena
Estación ferrocarriles de Cartagena
Una de las cosas más destacadas que se hicieron en esos años fue lograr que se declarara como Monumento Nacional a la estación de ferrocarriles de Cartagena, fundada en 1921, un emblema para la comuna; la que posteriormente fue restaurada y ahora se encuentra en manos municipales, funcionando como un centro cultural.

Lo segundo, fue la declaración de Zona Típica en 1999, en una época en que esto era muy raro que se consiguiera. "Estas dos cosas marcaron un hito, pues fue la gestión ciudadana la que consiguió todo esto. Además, organizamos cinco versiones del Festival de la Cultura y las Artes: por amor a lo bello. Tres días donde se vivía una verdadera fiesta de cultura. Venían artistas plásticos, compositores, cineastas, se presentaban compañías de teatro, cantantes líricos, la orquesta sinfónica, en fin, fueron muy importantes para la ciudad", recuerda Esther.

En los años posteriores la organización fue decayendo junto con la salud de su presidente Poli Délano, hasta que los vecinos de Cartagena la reactivaron en 2009 y 2010, abocándose en la defensa del patrimonio de Cartagena "La Bella".

Para la actual presidenta de la Sociedad de Amantes de Cartagena, la experiencia de su ciudad es especial, "acá hay que observar dos elementos: uno juega a favor y el otro en contra. Cartagena fue un balneario que cayó en el olvido, las grandes e importantes construcciones se fueron deteriorando, la falta de cuidado en las playas se hizo evidente, la acumulación de la basura en la calles era una realidad".

"Toda esta situación -agrega- hizo que la ciudad no fuera atractiva desde un punto de vista inmobiliario, ya que la ciudad no se veía como un lugar muy rentable. Esto, que en su momento fue una desventaja o un punto en contra, en estos instantes es una oportunidad, en el sentido que esa falta de interés en invertir sumado a la declaratoria como Zona Típica, elemento favorable y fundamental, ha hecho que nuestro balneario se conserve más o menos igual a como era hace 50 años.

"En resumen, hoy tenemos una Cartagena con características muy particulares, no solo por sus construcciones sino que también por su entorno natural intacto. Los cerros que caen hacia el mar le dan al paisaje una visión muy especial, una imagen que no ha cambiado en casi 50 años", argumenta.

En Cartagena hay una gran riqueza que sus vecinos están conservando gracias a la labor de la Sociedad de Amantes de Cartagena, pero este trabajo no lo hacen solo por proteger y poner en valor el patrimonio, sino porque creen que esta ciudad que se caracteriza por bajos ingresos, pocas oportunidades de empleo, puede hacer del turismo patrimonial una fuente de ingresos que beneficiar a la comunidad.

"La fuerza ciudadana es lo fundamental, el empoderamiento ciudadano es un factor esencial, porque muchas veces nos topamos con miles de dificultades para proteger aquello que creemos importante desde el punto de vista del patrimonio, la identidad y la cultura de nuestra sociedad, y es la fuerza de la organización social la que empuja y finalmente logra el éxito deseado", enfatiza Esther Fuentes.


"Necesitamos mejorar la gestión del Estado sobre estos territorios"

Zona Típica de Putaendo
Zona Típica de Putaendo
Para Mireya Danilo, arquitecta, jefa de la Subdirección de Patrimonio de la Secretaría de Planificación de la Municipalidad de Santiago y consejera del Consejo Monumentos Nacionales, la sociedad civil está asumiendo el rol que el corresponde en la protección del patrimonio en todas instancias. Advierte que todavía hay muchos escollos que superar, pero que tanto el Estado, el Consejo de Monumentos y la ciudadanía organizada están encaminándose en la dirección correcta.

- ¿Cuál es la relevancia que le ven a la participación de los ciudadanos en la protección de barrios y el entorno patrimonial?

- La relevancia de proteger legalmente barrios desde una sociedad civil demandante y empoderada, fortalece el patrimonio en todas sus instancias. Le permite a esa comunidad informarse, formarse y ser capaz de decidir lo que quieren para los territorios que habitan.

El camino que han asumido los ciudadanos por el patrimonio, ha obligado positivamente al Estado a establecer estrategias y maneras de relacionarse distintas a las que se establecían hace una o dos décadas, donde eran solo los "expertos" los que tenían derecho a opinión y decisión. Hoy es una labor mancomunada, donde el trabajo y el protagonismo es compartido.

- ¿Cuáles son los problemas más frecuentes a los que se ve enfrentado el Consejo de Monumentos Nacionales y el Ministerio de Vivienda con la declaratoria de Zonas Típicas y su gestión?

- Los problemas más que frecuentes son medulares y estructurales: falta de recursos humanos y financieros; una centralización excesiva, territorios protegidos muy extensos sin reglamentos ni planes de manejo (aunque en eso se está trabajando arduamente en el CMN).

Faltan también incentivos y subsidios para los privados que tiene propiedades en estas zonas protegidas; superposición de protecciones por distintas legislaciones, lo que implica numerosas tramitaciones; falta de especialización de los profesionales que intervienen en la puesta en valor de los distintos patrimonios, planes reguladores comunales que en su mayoría, no todos -pero en su mayoría-, no reconocen el patrimonio como un elemento constituyente en el desarrollo de la ciudad o los sectores rurales.

Y por último, falta de integración del ámbito del patrimonio a las otras dinámicas y especialidades implicadas en el desarrollo de los territorios. Hay muchos otros problemas, pero en mi opinión estos son medulares.

- ¿Cuáles son los beneficios que un barrio o una zona adquiere al ser declarada Zona Típica?

- Primero que nada, conservarse, perdurar, seguir existiendo a pesar de las dificultades para su puesta en valor. Mantener en el tiempo y para el futuro la preexistencia, para toda la comunidad.

Por otra parte, nos permite a nosotros, los que trabajamos en el sector público y a la sociedad civil, un mayor nivel de exigencia en cuanto a lograr la instalación de presupuestos a través de fondos sectoriales, concursables y de todo tipo, para salvaguardar el patrimonio.

Barrio Matta Sur
Barrio Matta Sur
En los últimos 10 años, es impresionante la cantidad de fondos que han surgido para ello, aun cuando estamos conscientes que se requiere muchísimo más y se necesita considerar mayores y mejores aportes para los propietarios privados.

La protección legal y la movilización social en torno a nuestra herencia ha obligado a generar nuevos nichos de financiamiento y esto debe seguir en aumento.

- ¿De acuerdo a tu experiencia qué habría que mejorar del sistema de declaración de Zonas Típicas o de su gestión y mantención?

- Como Consejo de Monumentos Nacionales estamos trabajando en el Reglamento de Zonas Típicas, lo que será un logro y un gran avance que hemos esperado por años. Pero necesitamos mejorar mucho la gestión del Estado sobre estos territorios, involucrando con más fuerza a aquella comunidad que no está convencida y esto se logra con educación, formación e incentivos concretos, tanto financieros como estímulos a la gestión local por parte de la sociedad civil.

Necesitamos que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se fortalezca en nuestro país. Necesitamos mayor empoderamiento en estos temas de otros sectores que no necesariamente son el ámbito patrimonial.

Un barrio o un inmueble protegido en alguna categoría de Monumento Nacional, no es solo de esa una comunidad o de esa sola familia o persona, o de ese solo organismo público o privado; ES DEL PAIS, ES DE TODOS. Esto no es comprendido en general y ese es un trabajo que dice relación con políticas públicas integrales y relacionales.

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